Spider empieza con dos barajas mezcladas en diez columnas. La meta no es llenar bases separadas: debes construir ocho series completas, del rey al as, para retirarlas del tablero.
Puedes colocar una carta sobre otra del rango inmediatamente superior aunque sean de palos distintos. Sin embargo, solo una cadena continua del mismo palo puede viajar como bloque. Esa diferencia convierte una jugada aparentemente cómoda en una posible trampa.
Un palo es el mejor punto de entrada. Dos palos exige reservar mejor las columnas libres; cuatro palos es un reto largo, pensado para quien ya conoce el ritmo del juego.